El universo vibra… y tú sigues tocando sin saber por qué.

El otro día estaba viendo un documental del universo —de esos que empiezas por curiosidad y acabas preguntándote si deberías haber firmado un testamento cósmico— y me cayó la ficha:

Todo vibra…

y muchos músicos seguimos tocando sin saber usar esa vibración.

Practicas escalas, acordes, patrones,

pero no termina de sonar a música.

Como si tocaras piezas sueltas sin ritmo cósmico.

Y mientras hablaban de vibraciones, polos opuestos, ciclos y conexiones pensé:

“Coño… ¡si esto es exactamente la música!”

El universo es una rave infinita:

átomos bailando tecno, planetas girando como buscando hueco en la pista y la gravedad haciendo de portero.

Y la música igual:

vibra → se tensa → se relaja → vuelve a empezar.