No es el instrumento. Es lo que vibra cuando tocas.

Hay una historia muy recurrente en clase… y sí, también me pasa a mí.

“Practico, pero no sueno como debería”.

Lo digo en serio. Horas encima del instrumento, ejercicios hechos… y aun así, ese sonido plano, sin vida. Y claro, aparece el pensamiento mágico: otro ampli, otra pedalera, más teoría. Como cuando éramos pequeños: con estas zapatillas nuevas corro más rápido.

En cierto modo era verdad… pero creces y dejas de creer.

Perdón, que me desvío del tema.

El giro es este: no estás tocando mal. Estás escuchando poco lo que realmente pasa cuando tocas una nota.

Reflexión breve:

¿Está la música en la partitura, en los dedos, en el alma, en el corazón?

Sí. Pero también está en cómo vibra lo que tocas y en cómo organizas ese sonido en el tiempo.

Aplicación directa: si no entiendes la vibración, tocas notas. Cuando la entiendes, empiezas a hacer música.

¿cómo arreglamos esto?